Hay que decir que esta propuesta de Martin no viene a suplantar a las grandes guitarras acústicas que todos conocemos, no viene a ser el sonido de estudio que marque una época, ni tampoco viene a ser la guitarra definitiva, pero sí que viene de la mano del fabricante que ha marcado los caminos del sonido acústico desde el s. XIX y viene a sorprender por las posibilidades que ofrece a los guitarristas con lo que pueden ser capaces de llegar a hacer con una guitarra de esta índole.
Una de las primeras sensaciones que recibimos al tener esta guitarra entre nuestras manos es que no nos va a cansar, su diseño y balance nos muestra que es un instrumento cómodo y preparado para horas de sesión interpretativa; y es que ese formato S asimétrico de cutaways desemparejados, hace que se nos acople cómodamente a nuestra posición de toque.